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Lo mejor de 2012, by @Jero_DiezG

mejor 2012Como suele ser habitual, cada año en la NBA hay innumerables aspectos con los que quedarse. Líderes en estadísticas, cambios en los banquillos, récords y anécdotas. Evidentemente siempre planeará en nuestras cabezas ese endemoniado lockout por el que, si en el año 2011 no se hubiera solucionado, destacar lo mejor y lo peor del año 2012 hubiera sido imposible. Pese a que citar solamente dos apartados en los que, como es lógico, se pueden quedar cortos, creo que son los más representativos de ese año 2012 que ya nos dejó.

Con la cabeza fría y haciendo un resumen global, lo mejor del año fue la temporada deportiva que realizó LeBron James. Y digo deportiva porque también hay que reconocerle el oro olímpico que consiguió en los Juegos de Londres. La estrella de Miami Heat, tiempo atrás demonizada tanto en lo profesional (carencia de títulos colectivos) como en lo personal (pasado polémico), consiguió por fin su ansiado anillo de campeón. Un trofeo que acreditaba, ahora sí y oficialmente, que se encontraba en el mejor equipo de la NBA. Sin planteamientos, sin discusiones. Ya tenía el título que le permitía aseverar que estaba en la mejor franquicia del año.

Pero consiguió algo todavía más importante, y no hablo del MVP en su temporada regular. Que se llevara ese premio con la temporada que llevaba hasta ese momento era más que lógico. Me refiero al hecho de vencer sus demonios. Al hecho de llegar a unas Finales y no desaparecer, como tiempo atrás sucedió con las Finales en 2006 ante San Antonio Spurs cuando estaba en los Cavs; o en las ilustres Finales de 2011 ante los Mavs de Nowitzki y Jason Kidd. En ambas LeBron fue como la gaseosa. En las del 2012, no solo fue importante para su equipo como líder, sino que fue quien asumió las riendas en todos los momentos complicados de Playoff (sobre todo ante Indiana Pacers con la reincorporación de Chris Bosh). En las Finales, sencillamente, fue él el héroe. Imparable, estadísticamente y sobre la pista. Venció sus demonios internos y se antojó la clave para llevar y liderar a un equipo a la consecución del anillo. Que además el palmarés de MVP de Regular Season, MVP de Finales y Campeón de la NBA; incorporase un oro olímpico… simplemente fue crema. El año perfecto solo a la altura de Michael Jordan. Nombrado por Sports Illustrated como mejor deportista del año. Sin duda fue el mejor y lo mejor del 2012 en la NBA.

Para hablar de lo negativo vuelvo a hacer esa mirada retrospectiva y de manera global hacer una crítica que lleva siendo continua desde hace años. Lo peor fue, una vez más, el concurso de mates del All Star Game. Además esta vez se incorpora una nueva crítica a las ya habituales: el sistema de votación del público y el desorden a la hora del recuento. Una bella costumbre que instauró la ABA se ha terminado por transformar en un espectáculo de atrezzo y apariencia. Pasar de contemplar un acontecimiento para desplegar la potencia física y conocer al mejor matador, a ver de manera impotente un circo que premia, si es que se puede llamar así, el mejor momento y disfraz para saltar al aro.

La clave es que se ha perdido la auténtica esencia del Concurso de mates, que, valga la redundancia, es machacar. Atrás quedan esas maravillas como la del año 2000 (posiblemente una de las mejores ediciones) en las que se destapó Vince Carter como auténtico matador del nuevo siglo. Pero sería injusto quedarse solamente con esa edición. Tiempo atrás, desde 1984 y la gran exhibición que dio Larry Nance pasando por el Wilkins versus Jordan hasta las maravillas de Jason Richardson peleando, codo con codo, con Ray Allen y Desmond Mason. Pero no. Eso pasó a mejor vida. Ahora se lleva el poner una pegatina en el tablero, disfrazarse de Superman, poner una moto cerca del aro o hacer la pantomima con la venda en los ojos, cuando la repetición delata (Chase Budinger). Encima, si el mate es bueno como en el último de Paul George con un 360 grados (al más puro estilo Terence Stansbury), lo hace a oscuras en el pabellón y apenas se aprecia. Por si esto no fuera poco, la otra esencia que es que un jurado puntúe el mate también se está perdiendo. Parece que se consideran más los SMS o los mensajes por twitter de los aficionados. Hay tradiciones que no deberían perderse. Los mates son una de ellas. Una lástima.